Mi bañera tenía los días contados desde que la primera rodilla dijo basta
Cada vez más propietarios en Lloret de Mar se animan a dar el paso que llevan años posponiendo: quitar la bañera. No porque esté rota, sino porque ya no tiene ningún sentido.
Virginia Viadas iway magazine · MAYO 2025

Hay una anécdota que se repite mucho entre los vecinos de esta zona cuando hablan de reformas. Alguien cumple los cincuenta, o se cae en la bañera, o simplemente se harta de fregar el interior de esa cuba blanca que ocupa medio baño y no se usa desde el verano anterior. Y entonces llama a alguien. Lo de cambiar bañera por ducha en Lloret ya no es una moda de revista de decoración: es la reforma más pedida en la comarca, con diferencia.
Yo misma lo hice hace dos años en el piso que tengo en el paseo. Me costó decidirme más de lo que me gustaría admitir. La bañera me parecía el símbolo de algo —no sé bien de qué, del lujo doméstico de otra época, quizá— y quitarla se me antojaba una rendición. Pero cuando empecé a calcular cuántas veces al año me daba un baño de verdad, la respuesta fue tan ridícula que me puse a pedir presupuestos esa misma tarde.
El presupuesto lo pedí, entre otros, al Grupo HECHO A MANO, que lleva bastantes años haciendo este tipo de trabajos por la zona. Lo que me sorprendió es que no llegaron con una lista de precios bajo el brazo: llegaron con preguntas. Que cómo era el suelo, que si había alguna filtración antigua, que qué tipo de uso iba a darle. Eso me dio confianza. Un profesional que pregunta antes de presupuestar, en general, sabe lo que hace.
Lo que nadie te dice antes de que empiecen las obras
El cambio en sí, si no hay sorpresas, dura entre dos y cuatro días. Pero las sorpresas existen. En mi caso, al levantar el plato de la bañera apareció una humedad antigua que nadie sabía que estaba ahí. No era grave, pero había que tratarla antes de continuar. Ésas son las cosas que no salen en los vídeos de YouTube donde todo queda perfecto en dos horas.
El consejo que más me repitieron, y que yo también doy ahora cuando alguien me pregunta, es que no se ahorre en la impermeabilización. El plato puede cambiarse en diez años si te aburres del color. La mampara, ídem. Pero si la membrana impermeable está mal puesta, el agua encuentra su camino y la próxima reforma no la paga nadie.
«Cuando me di cuenta de que llevaba dos años usando la bañera solo como estante para el champú, supe que era el momento.»
En cuanto al resultado visual: el baño parece más grande. Esto no es sugestión. Es que realmente hay más espacio para moverse, la limpieza lleva la mitad de tiempo y la luz —especialmente con una mampara de cristal transparente— rebota de otra manera. El primer día que lo vi terminado me quedé un momento parado en la puerta solo mirándolo. Cosas que pasan.
Cuando la reforma del baño se convierte en otra cosa
Una cosa lleva a la otra. Los operarios están en casa, tienes los muebles apartados, y de repente te fijas en que el suelo del pasillo lleva quince años esperando que alguien se ocupe de él. Así es como muchas reformas de baño acaban siendo algo más. Hablar de reforma de casas en Lloret en este contexto no es exagerado: es simplemente reconocer que, una vez que entras en modo reforma, la mente empieza a hacer listas.
El mercado de alquiler vacacional, que en Lloret tiene un peso enorme, ha acelerado mucho este proceso. Un apartamento con el baño original de 1987 —azulejos en tono vainilla, bañera con manguera de ducha improvisada— obtiene valoraciones que se notan en la cuenta de resultados. No hace falta ser economista para entender que una reforma bien hecha se amortiza bastante antes de lo que uno espera.
La pregunta que todo el mundo tiene en la cabeza pero pocos dicen en voz alta
El futuro. A ver, nadie quiere hablar de ello directamente, pero está ahí. Una ducha enrasada con el suelo, sin escalón, con espacio suficiente y quizás una barra de apoyo discreta, es un baño que funciona para los próximos treinta años. Una bañera, pasados los sesenta, puede convertirse en un problema real. En Lloret hay mucha segunda residencia de familias que llevan décadas viniendo y cuyos propietarios originales ya no son jóvenes. La accesibilidad no se menciona en los folletos de reformas, pero es exactamente lo que está detrás de muchas decisiones.
Para quien esté pensando en dar el paso, lo primero es hablar con gente que sepa. No con quien vende los platos de ducha, sino con quien hace el trabajo completo. Empresas que ofrecen reformas de baño y cocina con profesionales con experiencia real en la zona son más fáciles de encontrar de lo que parece, y la diferencia entre un trabajo así y hacerlo de cualquier manera se nota durante años.
Yo, de momento, no me arrepiento. El baño pequeño de siempre se convirtió en el espacio que más me gusta de todo el piso. Que es mucho decir.
Cada vez más propietarios en Lloret de Mar se animan a dar el paso que llevan años posponiendo: quitar la bañera. No porque esté rota, sino porque ya no tiene ningún sentido.
Virginia Viadas iway magazine · MAYO 2025
Hay una anécdota que se repite mucho entre los vecinos de esta zona cuando hablan de reformas. Alguien cumple los cincuenta, o se cae en la bañera, o simplemente se harta de fregar el interior de esa cuba blanca que ocupa medio baño y no se usa desde el verano anterior. Y entonces llama a alguien. Lo de cambiar bañera por ducha en Lloret ya no es una moda de revista de decoración: es la reforma más pedida en la comarca, con diferencia.
Yo misma lo hice hace dos años en el piso que tengo en el paseo. Me costó decidirme más de lo que me gustaría admitir. La bañera me parecía el símbolo de algo —no sé bien de qué, del lujo doméstico de otra época, quizá— y quitarla se me antojaba una rendición. Pero cuando empecé a calcular cuántas veces al año me daba un baño de verdad, la respuesta fue tan ridícula que me puse a pedir presupuestos esa misma tarde.
El presupuesto lo pedí, entre otros, al Grupo HECHO A MANO, que lleva bastantes años haciendo este tipo de trabajos por la zona. Lo que me sorprendió es que no llegaron con una lista de precios bajo el brazo: llegaron con preguntas. Que cómo era el suelo, que si había alguna filtración antigua, que qué tipo de uso iba a darle. Eso me dio confianza. Un profesional que pregunta antes de presupuestar, en general, sabe lo que hace.
Lo que nadie te dice antes de que empiecen las obras
El cambio en sí, si no hay sorpresas, dura entre dos y cuatro días. Pero las sorpresas existen. En mi caso, al levantar el plato de la bañera apareció una humedad antigua que nadie sabía que estaba ahí. No era grave, pero había que tratarla antes de continuar. Ésas son las cosas que no salen en los vídeos de YouTube donde todo queda perfecto en dos horas.
El consejo que más me repitieron, y que yo también doy ahora cuando alguien me pregunta, es que no se ahorre en la impermeabilización. El plato puede cambiarse en diez años si te aburres del color. La mampara, ídem. Pero si la membrana impermeable está mal puesta, el agua encuentra su camino y la próxima reforma no la paga nadie.
«Cuando me di cuenta de que llevaba dos años usando la bañera solo como estante para el champú, supe que era el momento.»
En cuanto al resultado visual: el baño parece más grande. Esto no es sugestión. Es que realmente hay más espacio para moverse, la limpieza lleva la mitad de tiempo y la luz —especialmente con una mampara de cristal transparente— rebota de otra manera. El primer día que lo vi terminado me quedé un momento parado en la puerta solo mirándolo. Cosas que pasan.
Cuando la reforma del baño se convierte en otra cosa
Una cosa lleva a la otra. Los operarios están en casa, tienes los muebles apartados, y de repente te fijas en que el suelo del pasillo lleva quince años esperando que alguien se ocupe de él. Así es como muchas reformas de baño acaban siendo algo más. Hablar de reforma de casas en Lloret en este contexto no es exagerado: es simplemente reconocer que, una vez que entras en modo reforma, la mente empieza a hacer listas.
El mercado de alquiler vacacional, que en Lloret tiene un peso enorme, ha acelerado mucho este proceso. Un apartamento con el baño original de 1987 —azulejos en tono vainilla, bañera con manguera de ducha improvisada— obtiene valoraciones que se notan en la cuenta de resultados. No hace falta ser economista para entender que una reforma bien hecha se amortiza bastante antes de lo que uno espera.
La pregunta que todo el mundo tiene en la cabeza pero pocos dicen en voz alta
El futuro. A ver, nadie quiere hablar de ello directamente, pero está ahí. Una ducha enrasada con el suelo, sin escalón, con espacio suficiente y quizás una barra de apoyo discreta, es un baño que funciona para los próximos treinta años. Una bañera, pasados los sesenta, puede convertirse en un problema real. En Lloret hay mucha segunda residencia de familias que llevan décadas viniendo y cuyos propietarios originales ya no son jóvenes. La accesibilidad no se menciona en los folletos de reformas, pero es exactamente lo que está detrás de muchas decisiones.
Para quien esté pensando en dar el paso, lo primero es hablar con gente que sepa. No con quien vende los platos de ducha, sino con quien hace el trabajo completo. Empresas que ofrecen reformas de baño y cocina con profesionales con experiencia real en la zona son más fáciles de encontrar de lo que parece, y la diferencia entre un trabajo así y hacerlo de cualquier manera se nota durante años.
Yo, de momento, no me arrepiento. El baño pequeño de siempre se convirtió en el espacio que más me gusta de todo el piso. Que es mucho decir.